Talleres de Ajedrez en educación para Adultos y Jóvenes: Educar nuestra inteligencia jugando

por Jorge González

El ajedrez se juega en las plazas, las piscinas y las escuelas. En los trenes, en los aviones y en los barcos. Se ha jugado por correspondencia y ahora lo hacemos en salones de juegos por internet. Podemos jugarlo con personas y también contra la computadora. Se juega en las tabernas, los hospitales y las cárceles. Los astronautas lo juegan orbitando en el espacio y los empleados en su oficina. Lo juegan niños, jóvenes, adultos y viejos. Yuppies, secretarias y obreros. Se ha jugado en todos los continentes, incluso en la Antártida y en el Polo Norte. Y por integrar las costumbres e historia de diferentes culturas ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio Inmaterial Universal de la Humanidad toda.

Y entonces nos preguntamos ¿qué es lo que hace tan interesante a este jueguito de tablero y piecitas de madera?

Pues para comenzar, cada profe que llega a un centro educativo con tablero y piezas en sus manos es recibido con mucho agrado por los alumnos, pues llevamos “la llave mágica” que habilita el permiso para jugar. Y jugar forma parte sustancial de esto que llamamos “ser humano”. Jugando aprendemos, jugando crecemos, jugando elaboramos, jugando creamos. Es lo que conocemos como nuestro “Homo Ludens” (Huizinga:1938).

Jugar es una condición constitutiva de nuestra humanidad y es un derecho humano fundamental para crecer y desarrollarnos como personas a lo largo de toda nuestra vida. No solamente juegan los niños. Jugar, jugamos todos.

Y el ajedrez es fundamentalmente un juego. Un juego de tablero. Un juego reglado que tiene su propia forma de escritura y de lectura. Y que es tremendamente amigable con las nuevas tecnologías.

Y como juego, el ajedrez tiene esa sensualidad exquisita de manipular las piecitas. Las agarramos, las estrujamos, las olemos, las mordemos. Hermosas piezas talladas que son movidas de acuerdo a las órdenes que nuestro cerebro envía a nuestras manos.

Y claro, no es un juego cualquiera. Es un juego que para jugarlo, tenemos que pensar. Recordemos que para quienes vivimos en una sociedad posmoderna donde todo está digerido y otros deciden por nosotros, ¡pensar es un acto revolucionario!

Por este motivo, el ejercicio de observar los escenarios que se desarrollan sobre un tablero, interpretar posiciones de piezas e intenciones, ponerse en el lugar el otro, valorar una serie de posibles jugadas. Confrontar, negociar y acordar. Y finalmente tomar una decisión y hacer la jugada. Y hacerse responsable de las consecuencias; nos acerca a nuestra esencia más noble de “Homo Sapiens”. (Linneo:1758)

Con el ajedrez podemos hacer una meta-cognición y poner sobre la mesa los tipos de razonamientos que realizamos, como formulamos una situación problema y que procedimientos nos damos para construir posibles soluciones.

Y como además somos “monos parlantes”, nos enseñoreamos de todo lo que somos capaces de nominar y trasmitir en palabras. Somos fantaseados, pensados, concebidos y criados estando envueltos en una cobertura de palabras y de afectos que nos construyen como seres humanos. Somos producidos y generados por relatos. Nuestros orígenes y nuestro periplo como seres humanos son descritos y re-creados permanentemente a través de narraciones que nos vinculan al tejido social del cual formamos parte. Es lo que conocemos como nuestro “Homo Narrens”. (Melich:2006)

En este universo ajedrezado también compartimos nuestros relatos fundantes: “La leyenda de Sissa”, “El rey bandido y sus ocho novias”, “El marcianito que jugó con Capablanca” y “los terribles desafíos del Profesor Maleficus” con su frotarse las manos y su espantosa carcajada. Y claro, como en las rondas de los pescadores, cada profe tiene sus propias historias y hazañas para compartir alrededor de la estufa.i

Entonces en el presente 2017, llegamos un puñado de profes, a los Centros de Adultos y Jóvenes de la DSEJA. Con tableros bajo el brazo y piezas en bolsitas. Disponibles corporal, mental y emocionalmente para compartir, aprender y disfrutar, junto a alumnos de las más diversas edades.

Desde jovencitos de 14 años hasta adultos de 85 años, todos vamos descubriendo lo obvio. Seguimos disfrutando de esta hermosa capacidad de aprender y de jugar. Y aprendiendo y jugando ejercemos dos derechos humanos fundamentales: el derecho a jugar y el derecho a acceder a una educación de calidad en todas las etapas de nuestra vida sean cuáles sean nuestras circunstancias.

Entonces con una mirada horizontal, de persona a persona, más allá de roles, funciones y asimetrías pedagógicas, comenzamos a transitar y acompañar diversas trayectorias educativas. Con una mirada metodológica de talleres grupales, Talleres de Ajedrez para los Tramos de Primaria y Talleres de Ajedrez para los alumnos externos.

Y casi como polizones, los profes de Ajedrez abordamos la DSEJA presentando nuestros proyectos anuales de trabajo, que pretenden ser sinérgicos con los postulados de cada Proyecto Educativo de Centro. Venimos con una impronta “lúdica” a complementar y potenciar los proyectos educativos de cada centro. Dispuestos a enseñar y compartir nuestro amor por este juego y también para aprender juntos si somos afortunados. Consideramos que nuestra principal herramienta de trabajo es nuestra sensibilidad puesta en juego en “situación”. En esta situación particular, en este singular día de la semana, en este momento de la jornada, donde nos encontramos éstas personas y estamos en el mundo de esta manera singular. Con estos estados de ánimo, con estas dificultades y con éstas esperanzas. Y desde allí, desde donde estemos parados construir afectos y conocimientos.

Encuentro de talleres de ajedrez. Cuatro Generaciones. Centro 2, Centro 5 y Centro 6. Montevideo, octubre 2017

Honrando las premisas básicas de la pedagogía social: darle la bienvenida al que llega, despedir al que se va y mientras tanto, los que estamos, vamos construyendo un espacio habitable para compartir, aprender y divertirnos juntos. Facilitando procesos más que instruyendo, acompañando y escuchando. Abiertos al diálogo y al encuentro. Con la misma mirada horizontal que nos proponemos fortalecer en todas y cada una de los trabajos en equipo con las maestras y los otros profes. Pues venimos a trabajar en equipo, desde la escucha, el aporte, la sugerencia y por qué no, también desde la confrontación y el disenso cuando las situaciones lo ameritan.

El ajedrez nos permite trabajar desde una mirada de áreas integradas la lengua, matemáticas, ciencias sociales, música, y todas las manifestaciones expresivas y artísticas.

Y no nos olvidemos que quienes estamos en la educación, además de enseñar contenidos, tenemos el desafío de promover y potenciar todas las habilidades y competencias para la vida que se necesitan en este universo tan cambiante y complejo.

Ocho damas del tablero. Taller de ajedrez Centro 2, 2017

Por ello se llena de sentido ciertos rituales y ceremonias que hacemos los ajedrecistas: darnos la mano y saludarnos antes de comenzar cada juego deseándonos “buena partida”. Y al final volver a saludarnos. El otro es simplemente un compañero de juego. Un posible amigo a conocer y no un enemigo a destruir. Siendo prolijos y puntuales. Respetando al otro. Conociendo y respetando las reglas de juego.

Comprendiendo que cada uno de nosotros es el albañil constructor de nuestro propio destino. Dentro del tablero y en la vida misma. Con el ajedrez aprendemos que nuestro rival es nuestro maestro y que la verdadera competencia es con nosotros mismos. Aprendemos a ganar y también aprendemos a perder y por supuesto a aceptar deportivamente el resultado.

En definitiva, el resultado de la partida no es lo más importante. Lo más importante es ser uno mismo en cada cosa que hacemos. Como en la vida misma. ¿No le parece?


i Sobre narraciones y relatos del universo del ajedrez ver los excelentes libros de Marcelo Reides y Gustavo Águila: “Por los laberintos del ajedrez” y “Por los nuevos laberintos del ajedrez” y si tienen la oportunidad, escuchen las excelentes narraciones del Prof. Javier Caramía.


Referencias bibliográficas

Melich, Joan Carles Transformaciones. Tres ensayos de filosofía de la educación. Universidad de Salamanca. 2006. Ed. Miño y Dávila. 2006
Huizinga, Johan Homo Ludens. 1938. Alianza Editorial. Madrid 2012
Linneo, Carl Nilsson Systema Naturae. 1758

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