El ajedrez y sus vínculos

El periodista español especializado en ajedrez, Leontxo García, visitó Montevideo con motivo del lanzamiento del Semillero 2019 de UdelaR. Después de su conferencia -donde mencionó algunos estudios internacionales sobre beneficios de la práctica de ajedrez y experiencias educativas y terapéuticas- tuvimos oportunidad de hacerle algunas preguntas. El ajedrez educativo en España, su concepción sobre el ajedrez escolar y su incursión y experiencia en el periodismo de ajedrez son los temas principales de esta entrevista. 

Leontxo García durante su conferencia «Ajedrez y Ciencia, pasiones mezcladas» en Facultad de Psicología. Foto: Bienestar Universitario (UdelaR)

 – De nuevo en Uruguay… En esta ocasión con motivo del lanzamiento del Semillero 2019, la conformación de equipos interdisciplinarios para investigar sobre ajedrez. ¿Qué importancia te parece que tiene el acontecimiento?

 – ¡Mucha! y lo digo muy sinceramente. Hace dos semanas estuve en Armenia, allí tienen un instituto de investigación en ajedrez que ocupa a unas 15 personas a tiempo completo, y bueno, cuando vi eso fue como si de pronto un sueño se haya hecho realidad, como si me hayan hecho un gran regalo. Porque el ajedrez educativo necesita imperiosamente un respaldo científico y por tanto la creación de un semillero cómo este va justo en esa línea y responde exactamente a lo que necesitamos.

-Te pido un breve repaso histórico sobre la inclusión del ajedrez en las escuelas españolas. ¿Cómo se originó?

– Había ya muchas actividades o iniciativas sueltas en diferentes lugares de España, había ya miles de escuelas que tenían el ajedrez como actividad extraescolar por todo el país, y sobre todo en Cataluña y en Aragón se estaba trabajando ya con bastante seriedad en ajedrez educativo en horario lectivo. Pero entonces surgió una iniciativa de un miembro del Parlamento, Pablo Martín Pérez, que empezó a mover digamos voluntades y siguió lo que yo llamo el milagro del 11/2/2015, el voto por unanimidad, en España que todos los partidos políticos se pongan de acuerdo en algo es un milagro, y ese día apoyaron al ajedrez como herramienta educativa. A raíz de eso, de las 17 comunidades autónomas, es decir regiones que tenemos en España, 9 ya lo han incluido en horario lectivo. No todas con la misma calidad, en fin no vamos ahora a detallar esto, algunas lo hacen mejor que otras. Pero son 9 ya, más de la mitad y sé que hay más que lo están pensando. De modo que ahora mismo pues hay ya muchos miles de colegios en España, si sumamos el ajedrez en horario lectivo y el ajedrez extraescolar pues digamos que es una mancha de aceite que se va extendiendo por todo España.

-¿Y dentro de los programas gubernamentales está el ajedrez?

– En España las competencias de educación, salvo en las líneas maestras más importantes, están transferidas a los gobiernos regionales. Entonces la decisión que toma el Parlamento Español no es vinculante pero sí es un compromiso político bastante serio, como lo demuestra el hecho de que ya 9 gobiernos regionales o parlamentos regionales han refrendado esa decisión. Por tanto, aunque no está en un plan nacional, sí está en más de la mitad del país en horario lectivo y además con una tendencia claramente creciente.

-¿Qué rol cumple la Federación Española de Ajedrez en la elaboración e implementación de programas sobre ajedrez educativo?

-La Federación Española de Ajedrez tiene muy poco que ver con lo que te acabo de explicar. Para mí han cometido el error, no sólo la Federación Española también en otras, de confundir lo que es el ajedrez deportivo con el ajedrez educativo. Dan cursos que son muy buenos para el ajedrez como actividad extraescolar pero no son apropiados para formar a los maestros de escuela para que lo utilicen de forma transversal o interdisciplinaria. Entonces eso crea una cierta confusión porque si tu quieres convencer a los maestros de escuela para utilizar el ajedrez como herramienta educativa tienes que emplear su lenguaje, si no lo haces, no te van a aceptar o el grado de aceptación va a ser bajo. Creo que en general las federaciones deberían estudiar con cuidado cómo afrontan este asunto del ajedrez educativo. Lo que sí es una necesidad imperiosa donde las federaciones deberían poner mucho cuidado, es en que los monitores de ajedrez sepan algo de pedagogía. Porque por desgracia en la mayoría de los países del mundo la gran mayoría de los monitores de ajedrez saben muy poco de pedagogía. Aunque trabajen solo en horario extraescolar, es lo que ocurre en la mayor parte de los casos, deberían tener ciertos conocimientos de pedagogía, están tratando con niños. Y además es contraproducente para el ajedrez no formarlos en pedagogía porque entonces la dirección de la escuela ve que la persona que está impartiendo ajedrez en realidad no está educando. Está solo impartiendo un deporte y eso es contraproducente y termina con la cancelación de las clases de ajedrez.

-¿Y cómo enriquecer ese conocimiento más técnico ajedrecístico con ese otro conocimiento pedagógico? ¿Cómo relacionar los saberes?

– Ahí hay dos direcciones. Si se trata de enseñar pedagogía a monitores de ajedrez, pues lógicamente tienes que contratar a un maestro profesional, a un pedagogo, que les imparta los conocimientos que se consideren suficientes para poder entrar en una escuela e impartir ajedrez. Si se trata de dar a un maestro de escuela profesional los conocimientos de ajedrez necesarios, entonces hay que buscar bien el perfil del formador porque no cualquiera vale, es decir, lo ideal es alguien que entienda de ambas cosas: de pedagogía y de ajedrez. Por ejemplo un o una ajedrecista que sea maestra o maestro de escuela profesional. Ese sería el perfil ideal para impartir a los maestros de escuela la cantidad de conocimientos de ajedrez necesaria para poder arrancar en una utilización pedagógica del ajedrez

– Volviendo a la presentación del “Semillero 2019”… El Proyecto Ajedrez UdelaR juega un rol fundamental en la articulación. ¿En España existe alguna experiencia similar: donde un proyecto a nivel de una universidad pública además de acercar el juego a la ciudadanía, de brindar algunas clases y más, apunte a la investigación?

-Sí. En Cataluña, donde ya llevan 7 cursos de ajedrez en horario lectivo, la Universidad de Girona diseñó y desarrolló dos estudios científicos hechos en años sucesivos comparando a alumnos de ajedrez educativo con alumnos de un colegio que hacía de grupo control. Es muy interesante porque en ambos estudios se llega a conclusiones muy similares a las que se alcanzaron en el estudio de Alemania en la ciudad de Trier y en el de Dinamarca en Arhus. Y por tanto, (chasquido) hombre no sé me parece que estadísticamente es casi imposible que estudios hechos en España, Alemania y Dinamarca lleguen a conclusiones muy parecidas y que sea un error, seguramente es que aciertan, ¿no?

Y se me ha olvidado citar, muy importante, el estudio de la Universidad de la Laguna, en la isla de Tenerife, donde por primera vez se concluye que el ajedrez no solamente desarrolla la inteligencia cognitiva sino también la emocional. Eso ha sido refrendado luego por otro estudio en Armenia.

-De alguna manera toda tu conferencia gira en torno a la pregunta “por qué el ajedrez”. ¿Podrías responder brevemente: por qué el ajedrez en las escuelas?

– Bien. Vivimos en un mundo donde pensar ya no está de moda, es decir, la gente piensa cada vez menos. Por la velocidad en la que vivimos, el mal uso de las redes sociales, por la influencia de la tele-basura, por una serie de razones… Y eso es realmente peligroso, hay una tendencia a la “idioticracia” y necesitamos algo que equilibre por el otro lado de la balanza esa tendencia negativa. Entonces qué mejor que un juego apasionante, que consiste en pensar, donde la suerte no influye para nada, que tiene demostradas aplicaciones pedagógicas sociales y terapéuticas, que cuenta con 1500 años de historia documentada, que es el único deporte que se puede practicar por internet, que tiene un coste muy bajo, que es universal 190 países afiliados, solo el fútbol, el baloncesto y el atletismo tienen más países en la federación internacional, etcétera, etc.

– ¿Por qué el periodismo?

-A través de mi pasión por el ajedrez descubrí otras pasiones: la del periodismo, la de viajar y la de la educación. Me di cuenta, en el año 1983 llevaba 10 años como jugador de ajedrez semi-profesional, que mi verdadera vocación aún más fuerte que jugar al ajedrez era comunicar, era el periodismo. Me di cuenta entonces que desde muy niño me había gustado, pues a mí por ejemplo me gustaba escribir poesías o leer en público, me gustaban muchas cosas relacionadas con el periodismo y la comunicación. Entonces me di cuenta que también me gustaba mucho escribir crónicas sobre los torneos que jugaba, así hallé el periodismo y tuve un poco de suerte. Porque justo en el año 1983-84 es el inicio de la rivalidad entre Kasparov y Karpov que es la mayor en la historia de todos los deportes, no solo en ajedrez. Fue menos difícil entrar en el diario El País (Madrid), Televisión Española y Radio Nacional de España.

-Llegaste a cubrir las 28 disciplinas olímpicas… ¿qué desafíos te planteás como periodista?¿Qué tiene que tener el periodismo de ajedrez? ¿ Cuál es su objetivo? ¿Por qué la necesidad de que exista un periodismo de ajedrez?

– En el año 1983 mi primer trabajo como periodista para un medio generalista, o sea que no fuera una revista de ajedrez sino un periódico normal, fue cubrir en Londres las Semifinales del torneo de Candidatos Kasparov-Korchnoi y Smyslov- Ribli. Iba en el avión de Bilbao a Londres obsesionado con una idea: cómo demonios voy a conseguir que el lector del periódico que está hojeando las páginas, llega a deportes y ve fútbol, fútbol, fútbol, ajedrez,  se pare y lo lea aunque no sea aficionado al ajedrez. Tenía muy claro cómo no lo iba a conseguir: hablando de la Defensa Siciliana. Tenía que buscar otra fórmula. Estaba muy preocupado y llegué a Londres preocupado, sin resolver el problema. Entonces me fui al hotel, creo que era el Park Clarke, donde estaban los jugadores. Y empecé a husmear un poco por el pasillo, y de pronto veo algo que “me enciende la bombilla”. Veo a gente del séquito de Kasparov hablando muy cordialmente, amigablemente con gente del séquito de Korchnoi. Eso estaba estrictamente prohibido en la Unión Soviética porque Korchnoi era un traidor que se había escapado de la URSS. Entonces para un ciudadano soviético era, vamos… un crimen hablar, amigablemente además, con alguien que era un traidor. Y ahí vi la idea y ese día mi crónica se tituló “En ajedrez sí hay distensión Este-Oeste”. Y eso gustó mucho a los lectores, a mis jefes, a todo el mundo y yo me di cuenta que lo que tenía que hacer era conectar el ajedrez con diversas ramas de la vida, de la ciencia, de la política, de la cultura, del arte, y bueno así llevo 36 años…

– Además de hacer un periodismo de cobertura de torneos, de partidas y otros eventos… estás preocupado por la divulgación del ajedrez. Y en ese sentido, ¿qué objetivos te trazaste al escribir el libro: “Ajedrez y Ciencias: pasiones mezcladas”? 

-Siguiendo en la misma línea, como el ajedrez tiene conexiones apasionantes con muchas ramas de las ciencias, la pedagogía, la psiquiatría, psicología, neurología, las computadoras, las matemáticas en concreto y más… Pues, ese libro es un compendio de todas esas conexiones, para entender todo lo que pone ese libro, excepto una o dos páginas, no hace falta saber nada de ajedrez. Ese libro puede ser interesante para cualquier persona con una mínima inquietud cultural. Dicho de otro modo, el ajedrez es una magnífica mina de oro para un periodista o para un maestro de escuela, la cantidad de recursos que hay en esa mina son casi inagotables. 1500 años de historia, imagina cuántas cosas interesantes han pasado en 1500 años, cuántos personajes apasionantes de novela. Yo llevo 36 años sacando ese oro, puliéndolo y presentándolo al público. Y todavía me queda un montón de oro por sacar.

-Pero cuando pensaste ese libro, deseabas, además de generar interés en el aficionado al ajedrez y mostrar un raconto de experiencias y algunas investigaciones con las que tuviste contacto, ¿generar interés en el científico?

-Sí, por supuesto, claro. En el científico y en la población en general. Normalmente cuando hablo por la radio o escribo un reportaje en el periódico o ese libro, el efecto que consigo, lo digo porque me lo han dicho miles de veces, es que la gente diga:  “jamás hubiera pensado que el ajedrez pudiera dar tanto de sí, que podía tener conexiones tan interesantes”. Cuando tú consigues eso, automáticamente estás atrayendo a un montón de gente hacia el ajedrez que no tiene por qué estar especialmente interesada en jugar, al menos digamos de manera muy activa, pero sí está interesada en el mundo del ajedrez y de lo que lo rodea, o las conexiones que tiene. 

-¿Cómo abordaste ese trabajo delicado del periodista de explicar e interpretar un conocimiento científico de acuerdo a un interés periodístico pero sin caer en errores conceptuales?

-Eso que acabas de describir muy bien, ha sido mi reto en los últimos 36 años, desde que empecé a escribir sobre ajedrez. Es decir, siempre corres el riesgo de ser demasiado simple, incluso de caer en la frivolidad, ese riesgo está ahí pero bueno… ahí está el oficio, soy un periodista profesional, intento contar de una manera sencilla lo que aparentemente es muy complicado. Ese es mi reto, y bueno, a juzgar por los 36 años que llevo no lo hago tan mal. 

-¿Con qué proyectos te encuentra este 2019?

-Pues acabo de terminar con un magnífico grupo de otros seis compañeros una obra que se llama “Aprender con Ajedrez” para la editorial Santillana, que creemos que va a marcar un antes y un después. Está a punto de salir ahora en España, llegará al Uruguay dentro de algunos meses. Desde el 1 de enero soy consejero para ajedrez educativo de la federación internacional y bueno, intento poner mi granito de arena en que mi visión de lo que es el ajedrez educativo se extienda por el mundo. En El País, en mi periódico, cada vez se apuesta más por el ajedrez, estoy estudiando junto con mis jefes cómo podemos potenciar el ajedrez en el periódico, y me gusta muchísimo formar a los maestros de escuela. Creo que poner tu granito de arena en la buena educación de millones de niños del mundo, es lo mejor que uno puede hacer en la vida, porque hay un efecto multiplicador. Ya he puesto mi granito de arena en la formación de más de 30.000 maestros en 28 países, si multiplicamos 30.000 por todos los alumnos que van a pasar por sus clases a lo largo de toda su carrera profesional tenemos millones de niños. Y eso me causa una satisfacción indescriptible.


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