Jaque Mate al No-Se-Puede. Ajedrez en contexto de encierro

por Jorge González

“…Querer intentar rehabilitar a personas privándoles de su libertad, es como pretender enseñarles a jugar al fútbol encerrándolos dentro de un ascensor.”

Eugenio Zaffaroni

Ante la proyección de esta foto en el último encuentro de profesores de ajedrez en el presente año, las palabras que resonaban eran: “encierro, dolor, tristeza, soledad, oscuridad, miedo, vulnerabilidad…”

Estamos hablando de un escenario país, donde contamos con más de 11.300 personas privadas de Libertad (PPL), distribuidas en 30 unidades de internación que dependen del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) y que se localizan en todo el territorio de la República.

Somos uno de los países con mayor cantidad de personas privadas de libertad por habitante. El perfil del recluso típico es el siguiente: hombre soltero, menor de 35 años (70% del total), solamente con estudios primarios, con al menos un hijo (63%). Dos tercios son reincidentes y solamente cuatro de cada diez tiene condena. El 94% de las personas privadas de libertad son hombres.

¿Por qué ajedrez en contextos de encierro?

Porque en este país el acceso a la educación y a la cultura está garantizado para todos los habitantes del territorio nacional a través de la ley 18.437 la cual explicita que todos tenemos derecho a la educación, en todas las etapas de nuestra vida, independientemente de la situación en la que nos encontremos. Y esto incluye a los privados de libertad.

De lo que la persona esta privada (temporalmente) es de su libertad. Pero sus derechos a trabajar, a continuar sus trayectorias educativas y a acceder a la cultura siguen vigentes. También siguen vigentes sus derechos al deporte, a la recreación y al ocio.

En el área metropolitana tenemos la Unidad4 COMCAR en Santiago Vázquez, la Unidad 3 Libertad, además de la Unidad 5 Mujeres y el INISA dependiente de la órbita del INAU. En la Unidad 4 COMCAR se encuentran 3.800 personas privadas de libertad (34% del total). En COMCAR apenas 10% accede a plazas laborales y/o educativas. Solamente uno de cada 10 reclusos trabaja o estudia. El resto solamente tiene celda, encierro y rancho.

Entonces afirmamos con mucha firmeza que en contextos de encierro el acceso al trabajo, la educación, la cultura, la recreación y el deporte deberían ser considerados como un derecho a ser ejercidos por todos y no verse, como muchas veces sucede, como un privilegio a ser gozado por unos pocos.

Antecedentes de propuestas de Ajedrez en contextos de encierro.

En Uruguay son vastos los antecedentes de práctica y aprendizaje del ajedrez con personas privadas de libertad. Citaremos como experiencias previas las realizadas en la vieja Cárcel de Miguelete por Don Lorenzo Bauzá, en el CNR por el Maestro Carlos Da Rosa, en la cárcel de Canelones por el profesor Marco Perdomo y también en el COMCAR de la mano de Luis Alberto Cuello y el Prof. Pedro Lamas.

Cabe destacar las actividades realizadas por Ajedrez para la Convivencia MEC en Cárceles: Prof. Álvaro García en Salto, Profesores Félix Goncalvez y Rider Moreira en Rivera, Prof. Federico Abelenda en Rocha, Profesores Martin Tellechea y Luis Moreira en Minas, Prof. Facundo Fernández Luna en Libertad. También la construcción de una propuesta socio educativa en el INISA (ex SIRPA) por el profesor Juan Pablo Pichuaga.

Nuestra intervención como agentes socio educativos.

En el 2016 formamos parte un equipo multidisciplinario conformado por 6 profesionales: 2 psicólogos, 2 educadores sociales, 1 trabajadora social y 1 Abogada. A pedido de la Dirección del INR realizamos talleres socioeducativos poniendo el acento en la CONVIVENCIA. Trabajamos 2 días a la semana durante el periodo abril – diciembre 2017. Si bien las intervenciones estaban pensadas para ser focalizadas en el Modulo 10, (uno de los módulos “más complicados” por su hacinamiento y por la frecuencia de hechos “violentos”); por extensión también trabajamos en Módulo 5, Módulo 8 y Módulo 11. Se coordinaron varios asuntos también con Modulo 3, la Comunidad Educativa y el Polo Industrial.

A pedido de la Dirección Nacional del INR, nuestra intervención socioeducativa fue realizada en la Unidad nro 4 COMCAR, donde se alojan 3.600 reclusos, los cuales solamente un 10% accede a actividades laborales sistemáticas en el Polo Industrial o a actividades educativas en la Comunidad Educativa.
Las intervenciones socioeducativas tuvieron el formato de
Talleres de Convivencia.

Trabajando en contextos de encierro se percibe muy fuertemente las tensiones producidas entre las cuestiones de seguridad y lo educativo. Hacemos acuerdo con Gonzalo Larrosa, actual Director del INR, que estamos todos desafiados a cambiar de paradigmas y dejar de “vigilar y castigar” para pasar a “vigilar y educar”.

Nobleza obliga, debemos señalar que toda nuestra labor fue posibilitada y facilitada por tener el visto bueno de la Dirección Nacional del INR que confió en nuestras propuestas y por supuesto por la buena voluntad y actitud colaborativa del personal de la unidad, funcionarios y operadores penitenciarios.

Momento de reflexión y socialización de lo experimentado y aprendido. Salón de visitas del Modulo 10. Unidad 4 Comcar 2016.

Los talleres se realizaron dentro de los módulos y se fueron construyendo proyectos de Huerta Orgánica, Ajedrez, Murales, Murga, Área Social y Área Jurídica. Estamos hablando de un abordaje multidisciplinario donde el ajedrez fue una herramienta más de aproximación y de relacionamiento con los privados de libertad. Y que el acento siempre estuvo puesto en fortalecer todas las habilidades que promovieran la convivencia.

El trato con los ppl siempre fue respetuoso y cordial. Se mostraron muy motivados a participar, aun a sabiendas que las actividades no generaban “descuento de penas”.

Para nosotros el mayor desafío fue aprender a relacionarnos de forma horizontal, de persona a persona, sin tener presente el motivo o la causa que llevó a cada uno de los reclusos a estar privado de su libertad. En esta situación puntual, en este contexto, nos encontramos estas personas que vamos a hacer un proceso grupal de talleres y que vamos a aprender y divertirnos en torno al juego del ajedrez. Y por supuesto, no es posible trabajar desde el miedo. No queda otra alternativa que mirarnos a los ojos y confiar los unos a los otros.

Es de destacar el presentismo por parte de los participantes y la motivación e interés por aprender el juego. Naturalmente entre ellos comenzaron a diferenciarse algunos roles de “monitores”, que no eran otra cosa que internos que habían aprendido con facilidad y colaboraban ayudando y enseñando a quienes más les costaba.

Durante el proceso también fuimos tejiendo y construyendo redes con algunos actores significativos para nuestro trabajo. En este sentido, comenzamos a coordinar con el pequeño taller de carpintería de la Comunidad Educativa. Y comenzamos a pensar en diseño y producción de piezas y tableros de ajedrez.

Juegos realizados con materiales para reciclar, maderitas con figuras impresas y ajedrez gigante con frascos del complemento nutricional. Modulo 10, Comcar, 2016.

Los reclusos que realizan tareas en el tallercito de carpintería de la Comunidad Educativa comenzaron a diseñar y construir piezas que en un comienzo fueron toscas piezas talladas y luego fueron teniendo cada vez mas delicadeza y terminación. Todos estuvimos muy motivados por participar de todo el proceso.

En un lugar real y simbólico donde la libertad y la creatividad están tan interpeladas estábamos diseñando y creando piezas para jugar ajedrez.

Y nos permitimos soñar como un futuro cercano donde en cada celda pudieran haber un tablero de cartón y piezas de plástico o madera.

Diferentes momentos de proceso de diseño y producción de juegos. Unidad 4 Comcar, 2016.

En el mes de diciembre se realizó una jornada final como cierre de los Talleres de Convivencia y allí se pudo observar la riqueza de todo el proceso realizado.

Como proyección a futuro nos planteamos como pregunta si sería posible implementar un sistema organizado de enseñanza y práctica del juego en todas las Unidades de Internación del INR en todo el país. Incluso hemos manejado como idea fuerza que los propios reclusos puedan construir tableros y juegos con el objetivo de cubrir las necesidades de materiales de algunos proyectos puntuales.

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